Una familia mendocina atravesó un momento de tristeza y dolor por el fallecimiento de una mujer adulta mayor. Luego de enterrarla, les llamaron avisando que la señora clamaba por su familia. Ocurrió en una centro médico de la Ciudad de Mendoza.

María Dora Garro sufría de fuertes dolores de espalda. Ante la situación de preocupación, uno de sus hijos la traslada a la Clínica Santa María, donde trabaja el médico de cabecera de la señora. El facultativo la revisa, le receta medicación, y la envía de nuevo a su casa.

Al tiempo, el 7 de septiembre, vuelven las molestias: un fuerte dolor en el pecho obligó a que la llevaran de nuevo a esa clínica, donde se le diagnosticó principio de neumonía. Y aquí comienza el sufrimiento de esta familia mendocina, ya que no volvieron a ver a María. El mensaje: había muerto por coronavirus. Así lo confirmaba el certificado de defunción, firmado por el doctor Julián Sergio Castro. Con profunda tristeza, los familiares de María proceden a enterrarla, guardando todos los protocolos de higiene y seguridad.

Pero no estaba muerta. Ella estaba viva. Viva y sola, en esa clínica. Habían enterrado a otra persona, y María clamaba por ellos.

El aviso de que la mujer no había muerto, y que requería de sus familiares, llegó en forma de llamado telefónico a las 15 del viernes 11 de septiembre.

Este hecho, que parece sacado de un macabro capítulo de una serie de Netflix, ocurrió en la Ciudad de Mendoza, en la clínica ubicada en calle José Federico Moreno. Según la publicación de Shirley Hernández, nieta de la mujer, sus hijos y nietos lloraron por alguien a quien no conocer. Y lo que es peor: alguien firmó un certificado de defunción en el que se afirma que María había fallecido de COVID-19.

Si las imágenes no alcanzan a convencer, este video (publicado por la misma Shirley) no deja lugar a dudas:https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2F100005890832779%2Fvideos%2F1522992534573760%2F&show_text=0&width=261

Según lo que puede leerse entre los comentarios del posteo de la chica, no es el único caso de desprolijidad en esa clínica. Lo grave de la situación es que la familia ha perdido completamente la confianza en los mínimos protocolos de los Centros de Salud, Hospitales o Clínicas.

La última información indica que María Dora Garro se encuentra bien, en su casa.